Síntesis histórica del 'TEATRO BRETÓN'
La vida de "nuestro coliseo" puede ser sintetizada en cuatro largas etapas históricas ajustándonos a la propiedad del inmueble.
Acomodar, a cada una de éllas, los distintos espectáculos que se programaron, es un trabajo que aún está por hacer. No somos tan pretenciosos como para realizarlo nosotros. Por ahora.
I. Propietarios foráneos: 1880-1900

Los años de Carasa
Las programaciones del Principal son dirigidas por el empresario de espectáculos Cayetano Carasa, que también controla locales en otras poblaciones cercanas, como por ejemplo, Pamplona
No hay duda del interés, que los rectores de la ciudad de Logroño y sus élites politicas, tienen por el teatro o manifestaciones escénicas de todo género. Pero cuando llega "la hora de la verdad", y hay que aportar capital, éste se esfuma. Así sucede con el primer espacio estable para estos usos: el 'Teatro Quintana', 'Figueroa', o 'Principal'.
Cuando terminan las obras, el constructor, el aragonés, natural de Tarazona, Félix Navarro, "carga" con él, y le cuesta enajenarlo. El Ayuntamiento excusa su compra y termina vendido a dos inversores foráneos, Eulogio Pérez Peña y Cayetano Carasa, por 75.000 ptas.
II. Caja Municipal de Logroño: 1900-1917
Después de veinte años el local necesita reformas por imperativo legal y los propietarios lo venden por 80.000 ptas. a la
Caja Municipal de Ahorros de Logroño. Se rehabilita, y se acomoda a los nuevos tiempos, hasta en el nombre, pero por intereses de unos, y por cuestiones ajenas siempre al mundo del espectáculo, se inician casi dos décadas de conflictos y enfrentamientos en torno al 'Teatro'.
Se suceden los arrendamientos, y "el negocio del ocio" provoca controversias con las que se arrastran no sólo el descrédito del "coliseo", sino también de la propia institución financiera a quien pertenece. Hay que tener en cuenta que ya no es el único espacio en la ciudad dedicado a la escena y a los espectáculos. Con los años diez le nacieron dos fuertes competidores: el Frontón Beti-Jai y el Teatro Moderno. Y los inversores de ambos "no eran mancos", "ni cualquieras", sino los representantes de los poderes fácticos muy destacados: las burguesías y 'el cuarto poder'.
Las querellas del ocio
Nunca, o casi nunca, fueron las programaciones los motivos de las querellas. Por lo que intuimos, y por las documentaciones que vamos acumulando, las Compañías, los espectáculos,... y las obras representadas fueron similares en calidad y fama a las de tiempos pasados y a las que se celebrarán después. El problema fundamental es la "competitividad empresarial" en los años en que el "ocio" se está convirtiendo en 'negocio'. Y 'el Bretón' no se escapó de ella.
III. Trevijano y herederos: 1917-1985
Bergasa || 'Cirisa S.A.'
En 'Los Felices Años Veinte' -la etapa contemporánea de mayores éxitos econónicos de la industria el espectáculo en Logroño- regenta 'El Bretón' el empresario
Hipólito Bergasa Muñoz. Desde sus oficinas de la C/ Zurbano monopoliza el ocio logroñés, bien con sus propios locales -complejo del Beti-Jai reformado- o bien con los arrendamientos del resto de espacios de la ciudad.
La poderosa empresa SAGE 'huye' en menos de un año, y da paso a la contrata de Cine Rioja S.A., cuyos dos únicos socios y después sus herederos, programan éste y otros locales en la II República y durante el franquismo, hasta que un incendio el día de 'Noche Buena' de 1979 consumió el escenario y la techumbre y se tuvo que cerrar.
Ciento cincuenta mil pesetas en efectivo, y bastantes consensos empresariales, terminaron con todos los problemas del 'Teatro Bretón' y de algunos otros colectivos e instituciones. A partir de 1917, durante más de medio siglo continuado, ofreció ocio y espectáculos a los logroñeses y no pocos beneficios al propietario y a algunos de sus arrendatarios.
Las plusvalías de las conservas sirvieron para que
los Trevijano, en especial José María Trevijano Ruiz-Clavijo, compraran el Teatro y sus espacios anejos (Salón Circo), valorados en el Inventario de Bienes de la Caja en más de doscientas veinte mil pesetas. Para anular competencias, y muchos de los problemas que se suscitaron con el 'Bretón' durante los años de la propiedad de la Caja, José María Trevijano también comprará el
'Teatro Moderno'. El monopolío estaba servido.
Por el teatro pasaron Compañías, Sociedades de Conciertos, Corales, Orfeones,... grupos de aficionados; los 'divos' del arte dramático, la comedia,... las 'grandes vedettes' de las revistas y las variedades; magos e ilusionistas, cantaores y bailaores del 'arte flamenco'. Y cine. Pero también conferenciantes, oradores y políticos destacados. Se celebraron actos benéficos -muchos-, días del sainte y de la jota; mítines y fiestas galantes, y hasta Juegos Forales.
IV. Ayuntamiento: 1986-2009
Desde la compra por el Ayuntamiento de Logroño, el día 5 de diciembre de 1985, del local ruinoso por 75 millones de pesetas, pero declarado 'Monumento Nacional' (25-VIII-1983), hasta nuestros días, la historia de 'El Bretón' es actualidad y nosotros contamos la contemporaneidad.
Suspendemos nuestros juicios y dejamos que otros se ocupen de ello.
Son muy pocos los espacios arquitectónicos y los monumentos conmemorativos que superan en Logroño más de un siglo de vida.
Entre ellos se encuentra el TEATRO BRETÓN DE LOS HERREROS.
Su historia ha sido analizada desde algunos puntos de vista. Inmaculada Cerrillo lo ha hecho desde la estrucutra arquitectónica; e Inmaculada Benito ha fijado la nómina de los distintos propietarios y arrendatarios que han cubierto su vida. Pero queda por saber casi todo en relación con la funcionalidad para que fue creado: es decir, sobre la sociabilización aportada a la ciudad por los espectáculos que se programaron.
Nosotros tampoco vamos a hacerlo porque no es este el lugar, ni posiblemente tengamos los conocimientos técnicos suficientes para la gran tarea que queda por elaborar. Pero sí quisiéramos aportar algunos consejos prácticos para los futuros estudiosos.
En primer lugar se exige trozear el global en partes, que bien puede acomodarse a la temporalidad de propietarios o contratistas para ir construyendo las piezas del puzle.
La segunda cuestión es la acumulación de las fuentes, que no deben limitarse a las hemerográficas por incompletas e imprecisas, aunque en la carencia de otras pueden aportar 'muchas luces'.
Superados ambos supuestos-que en sí mismo ya son un trabajo significativo- se necesita ordenar el material ofrecido como espectáculo en clases, géneros y subgéneros, además de averiguar cuáles son los 'grandes' animadores de la recreación y el ocio aportado y los precios con que son ofertados.
Es exigible, finalmente, una contextualización con los precios de los productos de primera necesidad y con los salarios, además de concretar las estrucutras demográficas y socioprofesionales de cada uno de los fragmentos estudiados para no movernos en el 'vacío'.
El campo es amplio, e interesante, para aclarar la oferta cultural en una capital de provincia del interior.